Indios americanos fumaban tabaco mucho antes del contacto con europeos

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Los indios Nez Percé del noroeste de Estados Unidos cultivaban y fumaban tabaco hace al menos mil 200 años, mucho antes de la llegada de comerciantes y colonos de origen europeo procedentes del este.

Este hallazgo de investigadores de la Universidad del Estado de Washington (WSU) altera la vieja idea de que los indígenas en esta área del interior del noroeste del Pacífico fumaron solo kinnikinnick o gayuba antes de que los comerciantes trajeran tabaco a partir de 1790.

Uno de los autores, Shannon Tushingham, profesora asistente de WSU y directora de su Museo de Antropología, hizo el descubrimiento después de asociarse con David Gang, profesor en el Instituto de Química Biológica, para analizar pipas y fragmentos de pipas en la colección del museo. “Por lo general, en arqueología solo encontramos pequeñas piezas de artefactos, cosas en las que quizás no pienses mucho –afirma en un comunicado  de la KUOW–. Pero la información que podemos extraer de ellos a nivel molecular es fenomenal”.

De hecho, en un artículo publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, los investigadores dicen que su datación de diversos materiales revela “el registro biomolecular continuo más largo de fumar tabaco de una sola región en cualquier parte del mundo”.

Tushingham se interesó por primera vez en el tema cuando, mientras excavaba casas de tablones en el extremo norte de California para su disertación, se encontró con dos pipas de esteatitas. “Pensé: ‘¿No sería interesante saber qué fumaba la gente?’ –relata–. Luego comencé a observar las diferentes plantas y no era solo tabaco. La gente fumaba muchas plantas diferentes. Me di cuenta de que era una pregunta abierta si las personas habían fumado tabaco en muchos lugares de América del Norte”.

El tabaco indígena es escaso en el clima fresco del noroeste. El tabaco coyote, o ‘Nicotiana attenuata‘, se encuentra principalmente en los bancos arenosos de los ríos, mientras que el rango natural de ‘N. Quadrivalvus’ se encuentra al sur del suroeste de Oregón, en Estados Unidos.

Mientras tanto, el tabaco comercial seco más potente era fácil de transportar en paquetes o “torcidos”, y los exploradores, comerciantes de pieles de la Compañía de la Bahía de Hudson y la expedición de Lewis y Clark encontraron una audiencia entusiasta al llegar a la región entre aproximadamente 1700 y 1800. “Esto ocurrió tan rápido y tan temprano en el registro histórico que ha quedado oculto a la hora de entender completamente las prácticas de fumar in situ antes del contacto”, escriben Tushingham y Gang en su artículo.

En la década de 1930, el antropólogo Alfred Kroeber supervisó un estudio de más de 200 tribus y bandas al oeste de las Montañas Rocosas. En una de las siguientes monografías, “Sal, perros, tabaco”, informó que fumar productos sin tabaco era “más universal”, y la siembra se limitaba a una “área irregular larga” desde la costa de Oregón hasta el centro-sur de California. Sin embargo, un mapa que lo acompaña muestra tres puntos en la cuenca del río Columbia donde el tabaco podría haber sido mezclado con kinnikinnick.

Trabajando con los líderes tribales de Nez Perce, Tushingham y Gang analizaron una docena de pipas y fragmentos de tres sitios en el río Snake. Gang dice que pudo usar un disolvente para extraer la sustancia de una pipa y analizarla mediante espectrometría de masas y que dejó las pipas intactas. La técnica extrae cantidades moleculares de residuos en la superficie y en el interior de las pipas, afirma Gang.

“No queremos destruirlas. No queremos dañarlas. Teníamos una pipa que tenía 5.000 años de antigüedad y eso nos preocupaba mucho: la arenisca“, subraya. Los resultados no fueron concluyentes, pero la pipa estaba bien. Los investigadores detectaron nicotina en las pipas después y mucho antes del contacto euroamericano y ninguna pareció contener arbutina, un compuesto asociado con kinnikinnick.

Debido a que el tabaco en el noroeste interior necesitaba plantarse, Tushingham destaca que su descubrimiento ofrece una nueva visión de las interacciones de los nativos con el paisaje. A menudo se pensaba que los indígenas eran “consumidores pasivos del medio ambiente“, pero cultivaban almejas en la costa, señala.

   “Creo que es una propuesta muy razonable que las personas cultivan tabaco –afirma Tushingham–. Este es solo otro signo de la sofisticación de las culturas en esta área y cómo manejaron las plantas y los animales”. Los científicos esperan que sus hallazgos aporten información sobre los programas nativos para dejar de fumar, reconociendo el profundo papel cultural del tabaco al mismo tiempo que lleva a problemas de salud.

   “Si sabemos que hay un uso prolongado de plantas psicoactivas, ¿eso no te dice algo sobre la fisiología humana y la salud humana? –se pregunta Tushingham–. ¿No es esa información importante para saber en términos de qué haríamos para tratar a las personas hoy en día, si supiéramos más sobre la historia evolutiva de esta poderosa planta y su larga historia de uso por parte de las personas?”.
 

Con información de el universal.