un arma de doble filo

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Las ventas directas a través de Instagram serán un arma de doble filo para los pequeños comerciantes, que por un lado quizá aumenten las transacciones, pero por otro perderán acceso a información valiosa de sus clientes, explicó hoy a Efe el experto en comercio electrónico William Harris.

Si la red social propiedad de Facebook saca adelante sus planes para convertirse en un portal de ventas además de una plataforma para compartir imágenes, tal y como reveló recientemente el nuevo jefe del servicio, Adam Mosseri, los usuarios podrían comprar productos directamente sin tener que abandonar Instagram.
 

“Desde la perspectiva de un vendedor ‘pequeño‘, es posible que las ventas se incrementen, pero también que se pierda información sobre el cliente al no obtener tantos datos como actualmente”, dijo a Efe Harris, estratega de comercio electrónico en la firma especializada Elumynt, que él mismo fundó.

El experto explicó cómo, en la actualidad, cuando un internauta ve en Instagram algo que le gusta, accede al lugar web de la empresa vendedora y lo añade a su carro de la compra, el comerciante obtiene suficiente información como para “perseguir” a ese cliente mediante mensajes y anuncios personalizados en, por ejemplo, YouTube y Pinterest, entre muchas otras plataformas.
 

Sin embargo, si en el futuro la totalidad de la transacción -incluso el pago- tiene lugar en Instagram, el comerciante perderá acceso a esos datos y sólo podrá volver a dirigirse al cliente con la red social como intermediaria, lo que dificultará notablemente su estrategia publicitaria.

A finales de junio, en su primera entrevista pública sobre el futuro de la compañía desde que accedió al cargo, en octubre del año pasado, Mosseri explicó a The Financial Times que su proyecto para la firma es “conectar de forma concienzuda los nodos entre compradores, vendedores y el gran número de influenciadores” de Instagram.
 

La idea del directivo es que la plataforma de fotografías, que cuenta con unos 1.000 millones de usuarios en el mundo, saque partido de su naturaleza eminentemente visual para ir más allá de su función actual de escaparate para marcas y creadores y pase a ser también una tienda en la que comprar esos productos.

“Creo que aún necesitará unos años (para convertirse en un actor relevante en el comercio electrónico)”, indicó Harris, quien vaticinó que aunque una hipotética irrupción de Instagram en el sector del comercio online remecería la industria, su impacto “no sería mayor que el que, por ejemplo, la entrada de Walmart tuvo para Amazon”.
 

Con información de el universal.